Sobre mí

Escribo sin nombre,
pero con el corazón descubierto

No vas a encontrar aquí mi cara ni mi apellido, y es del todo intencionado. Soy una mujer que cruzó los 40 y descubrió que el maquillaje podía volver a ser un juego, no una batalla contra el espejo.

Elegí el anonimato porque esta historia no va de mí: va de ti. Sin un nombre famoso que seguir ni una imagen que envidiar, lo único que queda es lo que de verdad importa —las ideas, los trucos, la compañía—. Aquí no hay una influencer inalcanzable: hay una voz que podría ser la de tu hermana, tu vecina o tú misma dentro de unos años.

Retrato ilustrado que representa a la autora anónima La autora · anónima, por elección

“No escribo para enseñarte a esconderte.
Escribo para que te reconozcas —y te gustes— en el espejo.”

Por qué sin nombre

El anonimato como libertad


Escribir en el anonimato me da una libertad enorme: la de ser honesta. Puedo decir que un producto carísimo no merece la pena, o que uno de farmacia es una joya, sin que nadie me condicione. No busco likes ni patrocinios; busco que salgas de aquí sabiendo algo que ayer no sabías.

Y hay algo más bonito todavía: al no tener rostro, este espacio se convierte en un espejo. Cada lectora puede verse reflejada, porque la protagonista nunca soy yo. Somos todas nosotras, las que cumplimos años sin pedir perdón por ello.

Con cariño,
— La autora de Beauty After 40s

Lo que vas a encontrar

Tres promesas

01

Honestidad sin filtros

Cuento lo que funciona y lo que no. Ninguna marca decide por mí lo que lees aquí.

02

Belleza que suma años

No maquillamos contra la edad, maquillamos con ella. Lo que ya eres es el punto de partida.

03

Como se lo diría a una amiga

Técnicas explicadas de tú a tú, frente al espejo, sin tecnicismos ni promesas imposibles.